Somos Madrid

Refugio de gatos y rincón castizo donde los haya, abierto a propios y extraños de todo el mundo. De Madrid al cielo pasando por un bocata de calamares.

NUESTROS ORÍGENES

Migrante y emprendedor, Alfredo Rodríguez Vila padre fundador de El Brillante. 

Como tantos otros de la época, gallegos, asturianos, castellanos, un día con una maleta y apenas cinco duros en el bolsillo, el joven Alfredo Rodríguez Vila llegó al Madrid de 1934. Pasada la guerra, el leonés emprendedor pudo retomar sus sueños y tras trabajar en La Joya, taberna junto a la plaza Mayor y El Diamante de Cuatro Caminos, Alfredo fundó el histórico El Brillante en Atocha en 1951.

FAMILIA

Fieles a la memoria y los principio del fundador, la familia, en concreto su hijo Alfredo Rodríguez mantiene el negocio familiar con el bocata de calamares más famoso de Madrid como plato estrella, pero siguiendo las buenas costumbres, nunca han faltado zarajos, callos, torreznos, croquetas y toda una carta de delicias de esta cocina que sigue en pie frente a las gentrificación y las franquicias que han invadido la zona, manteniendo así vivo el espíritu de toda una época. 

Alfredo Rodríguez, alma de El Brillante

Desayunos de churros y porras, café de buen bar y chocolate artesano para despertar cada día a taxistas, policías y todas las gentes que pueblan la zona y atraviesan el corazón de la puerta sur de Madrid, la plaza de Atocha

TESTIGOS DE LOS CAMBIOS

La ciudad

Desde que abrimos El Brillante hemos sido testigos de la historia de esta ciudad. Frente a la atenta mirada de la estación de Atocha hemos visto como desaparecía el scalextric, como crecía la estación y como instalaban los ascensores del Museo Nacional Reina Sofía. Hemos asistido a la transformación completa  de la zona y cómo ha influido no solo en el urbanismo sino también en las personas que la pueblan.

Las personas

Pero es que, desde nuestro lugar privilegiado, llevamos mucho tiempo tomándole el pulso a la ciudad y asistiendo a los cambios a través de sus habitantes, porque lo que más nos gusta son sus gentes y por aquí han pasado cientos de miles.

Por nuestra barra y nuestras terrazas hemos visto el amanecer de la democracia, hemos acogido la diversidad desde la MOVIDA MADRILEÑA. Por esta casa hemos visto desfilar crestas y tupés, punkys, mods y rockers han desayunado aquí, a veces churros y a veces mil botellines, incluso churros con botellines. Pero también toreros, autocares de japoneses, artistas, periodistas y escritores, directores de cine ¡hasta la hija de Bill Clinton escoltada por sus gorilas quiso probar el bocadillo de calamares! 

Porque nuestro bar está abierto a todo el mundo, venga de donde venga y se ponga la gomina que se ponga. Lo cierto es que tenemos anécdotas como para hacer un libro. 

Hemos visto 

El Brillante, plaza del Museo de Arte contemporáneo Reina Sofía

Somos parte de esta ciudad, lo somos como vecinos de este barrio vivo y cambiante y desde aquí hemos asistido a los grandes acontecimientos que lo han recorrido. Hemos visto desfilar manifestaciones, proliferar el botellón en la plaza ‘del Reina’. Hemos asistido y acogido manifestantes. Hemos atendido a patrios y foráneos pasados de alcohol y tenemos dudas de si le hemos servido cañas a algún rey o eso dice Julián, nuestro camarero más veterano. Lo que sí tenemos seguro es que le servimos un bocadillo de calamares a Matt Groening, creador de The Simpsons.

Recordamos también con amargura aquél 11 de marzo en el que nos convertimos en una enfermería improvisada, con vendas y camillas sobre la barra y llevando y sirviendo tilas y manzanilla hasta que no quedó nada. Lo hicimos en su momento y lo volveríamos a hacer mañana porque para eso es nuestra casa, nuestra ciudad, nuestros vecinos. 

Y a pesar de La COVID y con la COVID, aquí seguimos, resistiendo mano a mano con nuestra gente, con nuestros trabajadores que son familia, abiertos y aguantando, esperándote con las cocinas encendidas y los barriles helados, y los zarajos y los torreznos para que cuando vengas esté todo igual, como en casa, en tu casa, como en 1951 pero mejor. Llevamos 50 años a tu lado y queremos seguir, por lo menos 50 más. 

El Brillante fachada Atocha

Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid